GEOMETRIAS DE ORIGEN
Esta serie de polígonos explora la tierra de Costa Rica no solo como materia, sino como una unidad de memoria y potencia. Al utilizar el hexágono —una estructura recurrente en la naturaleza, desde las redes moleculares hasta los panales de abejas— la obra busca encuadrar el caos orgánico del suelo dentro de un orden universal.
Esta voluntad de centralidad invoca el concepto de Mircea Eliade sobre el espacio sagrado: una "irrupción de lo sagrado que destaca un territorio del medio cósmico circundante y lo hace cualitativamente diferente". Al erigir cada pieza como un Axis Mundi (eje del mundo), la geometría deja de ser un límite para convertirse en el punto donde el caos se detiene.
El proyecto se articula bajo tres ejes fundamentales:
El Hexágono como Matriz Universal
La elección formal permite que la rugosidad honesta de la tierra y los líquenes contraste con planos cromáticos lisos. Siguiendo una síntesis estética la obra eleva el sedimento a la categoría de geometría sagrada, revelando la arquitectura interna de la geología.
ÖÖKA y la Memoria Ancestral
En el corazón de la serie late el espíritu Boruca. A través de la serpiente —símbolo de sabiduría y flujo— la obra conecta la antropología del territorio con el lenguaje contemporáneo. La tierra aquí funciona como memoria mineral, un archivo de historias y presencias que vibran en el pigmento natural.
La Tierra Seminal: El Origen de la Forma
En estas piezas, el material se presenta en estado de potencia pura. El pigmento parece germinar o estallar desde el centro del polígono, sugiriendo un objeto astronómico en suspensión. Es una reflexión sobre la lixiviación, el tiempo geológico y la capacidad del suelo para regenerarse bajo la influencia del agua.







