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STATEMENT OCTUBRE

La obra de Octubre Sánchez no es una representación del suelo; es la tierra misma volviendo a la existencia a través de la mano y la visión del artista. En un mundo que ha convertido la tierra en un mero recurso, intenta dignificarla elevar y devolver a su condición de ser vivo. No está  pintando con la tierra, sino permitiendo que la tierra misma se exprese y se manifieste en un acto de co-creación.

La carne del mundo: El cuerpo como testigo.

Merleau-Ponty, en "El ojo y el espíritu," nos enseña que el pintor no es una conciencia que se separa del mundo para observarlo, sino un cuerpo entrelazado con él”. Octubre Sánchez se funde con la tierra. La tierra que recoge y muele es más que pigmento; es la "carne del mundo" que toca, siente y transforma. Cada trazo, es un diálogo corporal que revela no solo lo que ve, sino lo que la tierra es en su esencia más profunda, su

naturaleza invisible. En este acto, donde el cuerpo toca la tierra, lo material y metafísico se encuentran. la pintura no es una mera representación, sino una manifestación de la "carne del mundo". La tierra de Térraba por ejemplo: es la carne de un territorio específico, de un cuerpo geográfico y cultural vivo. El cuerpo, al trabajar con esta tierra, se convierte en un mediador, no un dominador. Al darle voz a un material que, en sí mismo, es testigo de la historia y el conocimiento ancestral.

El retorno ancestral: Una técnica del éxtasis.

El interés en las culturas ancestrales y el chamanismo es clave para anclar conceptualmente su obra. Mircea Eliade describe el chamanismo como una técnica arcaica del éxtasis, un método para viajar a otras realidades y conectar con lo sagrado. La preparación de los pigmentos de tierra y el acto de pintar con ellos debería entenderse como un ritual contemporáneo. No es un simple proceso técnico, sino una práctica espiritual que  conecta con el espíritu de la tierra. Este rito, es un eco de las ceremonias de las culturas precolombinas, con un contenido humano profundo, que intenta hacer un puente entre el pasado y el presente. El uso de esta tierra fértil es un rito contemporáneo, el acto de transformar el suelo de los territorios en pigmento es una manera de trascender lo cotidiano. Es una búsqueda de la conexión con lo sagrado, con el espíritu de la tierra y con la cosmovisión de pueblos originarios. Cada pieza es un portal, una ofrenda que invita al espectador a una experiencia meditativa sobre la pertenencia y el origen.

 

 

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